6 Terribles Señales de que Podría Sufrir de Ansiedad

6 Terribles Señales de que Podría Sufrir de Ansiedad
6 Terribles Señales de que Podría Sufrir de Ansiedad

Seguramente coincidan con lo que voy a decir:

Si se tiene ansiedad no se disfruta de la vida.

¿Es de aquellas personas que se anticipa a las desgracias muy de antemano para así evitarlas?

¿Cree que todo puede salir mal y que hay una amenaza a la vuelta de la esquina?

¿Siente pánico y ante ciertas situaciones o con determinadas personas?

Si respondió sí a algunas de las anteriores, entonces va a amar este post sobre Ansiedad.


 

Hace tiempo que me he planteado escribir este mega-post.

No hace falta decir que inmediatamente me pareció una tarea titánica.

Siendo una persona perfeccionista por naturaleza, desde un principio quise que este post quedara perfecto. Quería lograr ayudar a todos los que pasan por lo que yo tuve que pasar en estos últimos años.

Deseaba compartir mi experiencia para que el camino a superar su Ansiedad sea lo más placentero posible.

Pero incluso con la emoción que tenía, las ganas desfallecían ante un par de preguntas que empezaron a rondar en mi cabeza.

¿Y si no queda perfecto? ¿Tal vez no le gusta al lector? ¿Y si no sirvo para esto?

Son estas dudas y miedos contra los que he luchado este último tiempo. Es extremadamente dificl sácarselos de encima.

Y es que son armas de doble filo:

Por un lado te preparan para las desgracias que uno supone se vendrán en el futuro.

Pero por otro, destruyen lentamente la confianza y la imagen positiva que uno tiene de sí mismo.

La Ansiedad Mata los Sueños y a Nuestro Coraje

Cuando se habla de Ansiedad, se le suele quitar importancia dejándola muy de lado, como suele pasar con muchos de los trastornos psicológicos.

Tiene que saber de qué hablamos y cómo diferenciar si es algo grave o pasajero.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la Ansiedad es una emoción normal de todo ser humano basada en la anticipación a un evento adverso, desgracia o daño que se podría producir en el futuro.

Es un aspecto evolutivo en seres concientes, y permite al individuo prepararse ante un eventual peligro. Esta emoción suele estar acompañada de un sentimiento desagradable, sea físico (como expresión somática) o mental.

¿Qué implica esto?

Se sabe que el cuerpo refuerza de esta forma la idea del “peligro inminente”.

Sin embargo, es importante remarcar que es una sensación o estado emocional normal como respuesta adaptativa a situaciones adversas o estresantes del día a día.

La trampá está aquí…

Por ser considerada una emocion normal es que es tan complicado identificar cuándo se vuelve en un trastorno.

Cuando esta actitud defensiva se mantiene activada constantemente y comienza a afectar al individuo en su vida diaria, en su toma de decisiones y en su salud se puede afirmar que nos encontramos frente a un cuadro ansioso.

Si queremos combatirla, primero debemos entender las señales y de dónde provienen.

A no perder la fe; con estas 6 señales se dará cuenta de cómo superar su ansiedad en poco tiempo.

1. Deje de Temerle al Miedo

En la famosa saga del joven mago Harry Potter, existe una criatura en especial que se alimenta del miedo de los demás.

Un Boggart es una criatura cambiante que asume la forma de lo que más temor da a la persona que tenga enfrente. Nadie sabe la verdadera forma de un Boggart…

De hecho:

Una persona ansiosa lleva dentro de sí un Boggart a todas partes.

Sabe que constantemente tendrá que enfrentarlo y que tiene que estar preparada para hacerlo. Pero tiene muchísimo miedo, y no sabe como enfrentarlo.

El miedo es una de las emociones más poderosas e instintivas que puede sentir un ser humano.

Puede presentarse de mil maneras posibles, no sólo miedo a objetos físicos, sino tambien a personas, situaciones o incluso emociones.

¿Cómo puede superar ese miedo?

El primer paso para dejar de tener miedo es aprender cuál es la forma que adopta nuestro propio Boggart.

La siguiente respuesta normal ante el miedo es la preocupación. Porque algo tenemos que hacer, y decidimos preocuparnos en vez de ocuparnos.

Esto es lo que genera la preocupación:

2. Cuando se Preocupa Y no se Ocupa

¿Quién no ha escuchado la frase “Si me dieran un dolar por cada vez que me preocupo, ya sería millonario“?. No existe oración que describa mejor a una persona ansiosa.

¿Cuál es mi punto?

Cada vez que nos preocupamos nos adelantamos a los hechos para tratar de prevenir y preveer todos los resultados posibles (o por lo menos los peores).

Es simplemente otra táctica adaptativa de supervivencia.

Sin embargo, esta práctica se nos puede volver en contra y consumirnos gran parte del día.

Estoy seguro que les ha pasado:

Cuando llega la noche, nos damos cuenta de que perdimos horas irrecuperables preparándonos por algo que ni siquiera fuimos capaces de afrontar.

Y así esperamos que el día siguiente podamos resolverlo, repitiendo el mismo ciclo.

La preocupación es una herramienta que puede ayudarnos a estar preparados en la vida. Pero no debemos dejar que nos controle, ni que nos ponga en un estado de pesar constante.

Recuerdo todavía cómo, hace tiempo, me citaron la frase de esta sección.

Cuando se preocupa, uno no se ocupa

¡Cuanta razón!

En vez de pasar tanto tiempo preocupándonos por lo que podría salir mal, debemos recordar que somos capaces de solucionar cualquier problema (herramientas nos sobran de tanto prepararnos) e ir de una a ocuparnos del asunto.

En pocas palabras:

Cuando el conflicto que nos mantiene preocupados desaparece, también lo hace la preocupación.

3. ¿Y si no Funciona? ¿Y si soy un Fracaso?

Estas preguntas son muy habituales en la gente ansiosa.

Una de las trabas habituales que nos ponemos a nosotros mismos es el miedo a no lograrlo.

Variadas son las razones por las cuales podemos creer que no vamos a llegar a nuestra meta. Y muchas están relacionadas con nuestro autoestima y nuestra auto-valoración.

No puedo dejar de enfatizar esto:

Solemos ser nuestro peor enemigo.

Incluso estando en un ambiente negativo que no nos incentive, al final del día sólo depende de nosotros mismos creer que podremos triunfar. Cuando perdemos la confianza en nosotros mismos, se descontrola el miedo a fracasar en cualquier tarea y la ansiedad se apodera de nuestra vida.

Es importante tener todo esto en cuenta.

¿Y por qué importa todo esto?

Una persona que siente ansiedad por el fracaso constantemente, no puede realizar ni la más mínima tarea y hasta las decisiones más superfluas del día a día se vuelven una carga insoportable.

Es muy probable  que también desarrolle nervios recurrentes, un malestar generalizado que se sufre muy seguido, incluso cuando parece que no hay ninguna causa aparente. Suele darse porque el cerebro termina asociando situaciones rutinarias con el malestar de eventos anteriores.

Nervios, estrés y preocupación forman una enorme carga cuando hay ansiedad
Nervios, estrés y preocupación forman una enorme carga cuando hay ansiedad

4. Ansiedad Laboral

Trabajo. Trabajo. Y más trabajo.

Es muy común que la ansiedad dada por el miedo al fracaso se de en ambientes laborales muy exigentes.

Cuando le dicen constantemente que no hace nada bien, que no sirve para ese trabajo, que es torpe o bastante tonto, en cierta manera están minando muy profundamente su percepción del “yo”.

La asociación de ansiedad con depresión es muy común, y se da con sentimientos de ser poca cosa, de no tener ganas de hacer nada, y de “no sirvo para nada”.

Lo que debemos hacer para superar estas cosas es tener en cuenta siempre esta pequeña historia:

Existió en el lejano Oriente un joven que se sentía muy poca cosa. Nadie lo respetaba y todos decían que era un fracasado. Cansado, acudió a su tío, un hombre exitoso y muy sabio.

El tío, sin mirarlo, le pidió que tomara el anillo que le ofrecía, lo llevara al mercado y lo vendiera como mínimo por una moneda de oro. Después de que volviera con la moneda, su tío le iba a ayudar con su problema.

El joven, maldiciendo por dentro por sentir otra vez que nadie validaba cómo se sentía, tomó su caballo y fue al mercado a ofrecer el anillo a los mercaderes. Pero los vendedores no estuvieron muy interesados. Apenas sí le ofrecían una moneda de plata por el anillo, riendosele a carcajadas cuando el joven pedía una moneda de oro.

Al final, rendido, el joven volvió a casa del tío. Como no había tenido éxito se sentía aún peor que antes de haber pedido ayuda. Pero su tío lo miró y le dijo que fuera a visitar al joyero inmediatamente. Pero que no le vendiera el anillo.
El joven llegó a la joyería justo antes de que cerrara. El joyero inspeccionó el anillo, lo pesó y lo miró a la luz. Mirando al muchacho, le dijo que lamentaba tener que ofrecerle tan poco pero no podía darle más de 65 monedas de oro.
Fue una gran sorpresa para el joven. Volvió a casa de su tío y se lo contó.

El tío le sonrío y le dijo: “Eres como ese anillo: una joya, espléndida y única. Y es por eso que sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida esperando que cualquiera sepa tu verdadero valor?
Y diciendo eso, volvió a ponerse el anillo en su mano izquierda.

5. No Deje que Gane la Frustación

Esto nos ha pasado a todos:

Cuando nos ponemos ansiosos, solemos encontrarnos más fácilmente frustrados, irritados y molestos de lo normal.

La ansiedad por frustación puede ir y venir, ser esporádica o permanecer como una emoción duradera.

En otras palabras:

Sentirse frustrado todo el tiempo puede hacer que los retos diarios parezcan más difíciles, agotadores y desmoralizantes.

Existen algunas condiciones de la personalidad de cada uno que pueden llevarnos a frustarnos más rápidamente que los demás. Entre ellas se incluyen:

  • Aquellas personas que tienen una personalidad propia con características ansiosas aprendieron a analizar la vida de una manera muy analítica (para ellos es la única forma de evitar las desgracias de la vida). Como consecuencia, son muy aptos para resolver problemas y llevan una velocidad en su ritmo de vida que excede a los demás. Cuando los niveles de estrés que maneja son bajos, este tipo de personas no tienen problema de ir al ritmo de los demás, aunque sea a un ritmo muy poco efectivo para ellas. Pero cuando las cosas apremian, sus mecanismos de resolucion de problemas chocan con los de los demás y pueden llegar a frustarse muy rápidamente.
  • Cuando tenemos ansiedad, se activan los mecanismos del estrés. Esta respuesta suele generar una sensacion de mayor urgencia en la persona. Esta elevación en la necesidad de resolver ya, puede hacer que aquellos que sean ansiosos quieran analizar todo el problema de forma más rápida y efectiva. Pero si otros no están cumpliendo con sus expectativas de hacer las cosas más “rápida y efectivamente”, es posible que se sientan frustrados con el ritmo menos efectivo de los demás. Y, a medida que la ansiedad aumenta, también aumentará la necesidad de hacer las cosas de manera más rápida y efectiva, lo que puede generar una enorme bola de nieve de emociones.
    Cuando se combina este factor con el punto anterior, muchas personalidades ansiosas se frustran más fácilmente a medida que su ansiedad y estrés se elevan.
  • Un aumento en la ansiedad y el estrés a menudo causa un aumento en la impaciencia. A medida que aumenta la impaciencia, también aumenta la frustración.
  • El estrés y la sobrecarga emocional también pueden generar respuestas emocionales excesivamente dramáticas. Muchas personalidades ansiosas, si no todas, se preocupan mucho por sus emociones y sentimientos. Así es como, cuando los mensajes que reciben se acumulan, generalmente responden a ellos de forma amplificada. Cuanto más hiperestimulados se vuelven sus cuerpos, más reactivos y emocionales se vuelven. A medida que aumentan las reacciones emocionales, también aumenta la frustración.
  • La hiperestimulación puede causar inestabilidad emocional. El estrés elevado, como el causado por la hiperestimulación de la respuesta al estrés, puede hacer que las emociones se vuelvan erráticas, inestables e impredecibles.
    A medida que las emociones se vuelven erráticas e impredecibles, muchas personas se preocupan por ellas. Esta preocupación adicional causa más estimulación e inestabilidad emocional, lo que puede causar un aumento en la frustración, también.
  • Las respuestas emocionales excesivamente dramáticas y la inestabilidad emocional fuerzan aún más al cuerpo, lo que puede llevar a niveles aún más altos de hiperestimulación. En consecuencia, lleva a producirse un ciclo sin fin: la hiperestimulación hace que los estímulos se amplifiquen – los mensajes amplificados causan una reacción exagerada emocional – la sobreestimulación emocional y la preocupación por la sobrerreacción emocional causan una hiperestimulación adicional – una hiperestimulación adicional causa una mayor amplificación, y así sucesivamente. A medida que aumenta la hiperestimulación, también aumentan la impaciencia y la frustración.

Como puede ver, todas estas emociones negativas no sólo nos afectan a nosotros mismos, sino también a todo nuestro entorno.

No seamos malos por ello…

Debemos cuidarnos a nosotros mismos para cuidar a nuestros seres queridos.

6. Evite la Autorrecriminación

Con tantas cosas negativas y la poca capacidad de resolver problemas a la que se llega cuando uno sufre de un trastorno ansioso, ¿cómo no sentir verguenza?.

No se puede evitar a veces, simplemente se cae en el bucle de la autorrecriminación y se deja de tratar de salir de todo eso. Incluso todo suele pasar sin que nos demos cuenta.

Mucho peor es la recriminación que podemos sufrir desde nuestro entorno. Son muchos y variados los prejuicios contra los problemas de la mente y en contra de las terapias para resolverlos y poder volver a vivir feliz.

De esta forma, podemos llegar a escuchar cosas como:

  • La terapia es para personas que están locas“.

Para muchas personas todavía existe un estigma asociado con la búsqueda de tratamiento porque se toma como una confirmación de una enfermedad mental, o una señal de debilidad frente a los problemas de la vida. Pero no importa con lo que se esté luchando, es normal y saludable querer hacer cualquier cosa dentro de las posibilidades para sentirse mejor. No importa si se está recuperando de un descanso psicótico, preguntándose si debería dejar una relación, o sintiendo nostalgia en tu primer semestre en la universidad. Porque ir a terapia es, en escencia, un ejercicio para tratar de mejorar la salud.

  • La vida emocional es frívola“.

Nuestra vida emocional nos informa absolutamente todo lo que hacemos. Es lo que nos hace estar enamorados; influye en lo que hacemos para ganarnos la vida; cómo criamos a nuestros hijos; donde hacemos nuestras casas; e impacta nuestra salud física. Todos son ejemplos de cómo estamos impulsados por el deseo de sentirse vivo, conectado y seguro.

  • El pasado es el pasado. Superarlo ya“.

La historia de una persona no es diferente de la historia de cualquier otra cosa. La historia activamente informa el presente; a veces lo repetimos, y a veces lo mejoramos. No necesitamos mirar más allá de la guerra para entender esto. La terapia ayuda a una persona a dar sentido a su historia de una manera que, con suerte, les permita tener un impacto positivo en el curso de su futuro. Otra analogía es la vida de un árbol. Si tuviéramos que antropomorfizar un árbol cuyo sistema de raíces se dañó, ninguno de nosotros estaría inclinado a pensar: “Oh, adóptalos y supera tu sistema de raíz”. Probablemente pensamos: “Ese árbol podría estar en problemas”. ”

  • Deberías poder manejar todo por tu cuenta“.

Aprendemos y crecemos tanto por nuestra cuenta como en el contexto de los demás. No es vergonzoso colaborar en otros ámbitos. Aprendemos de los maestros; necesitamos doctores para que los huesos rotos para que puedan sanar; requerimos de los amores para experimentar el amor. ¿Por qué la terapia debería ser diferente?.

 

Antes de continuar quisiera dejar algo en claro:

Las señales que hemos tratado hasta ahora no representan criterios diganósticos definitivos.

Si desean asegurarse de que sufren verdaderamente de un trastorno ansioso es necesario acudir a un profesional y que por medio de terapia determine si es el caso o si existen otras patologías subyacentes que se suman al cuadro.

Sin embargo, y en pos de lograr ayudarles lo más posible, les dejamos un pequeño test de preguntas apuntadas a analizar los síntomas más comunes de ansiedad.

Resuélvalo, no le llevará más que unos minutos y lo esperamos de vuelta.

De paso se acercará un poco más a la verdad sobre lo que le sucede.

Seguir los Tratamientos Asegura su Curación en un 90%

Hay una muy buena noticia:

Si verdaderamente sufre de Ansiedad (ya sea que se lo han diagnosticado o porque se pudo identificar con varios de los síntomas) es importante que sepa que existen formas de controlarla y poder llevar una buena calidad de vida otra vez.

Las opciones incluyen cambios de hábitos, terapia o el uso de medicamentos.

– Ansiolíticos

Existen varios tipos de drogas que se utilizan en estos casos, pero no hay ninguna que sea mejor que otra.

Suelen ser muy efectivas para tratar los síntomas pero deben continuarse su uso a lo largo de mucho tiempo para evitar recaídas.

Pero existe una trampa…

La mayoría genera dependencia,

Es por eso que se las utiliza con mucho cuidado. Debe consultar al respecto con su profesional si este desea medicarlo.

– Terapia

La terapia cognitivo-conductual es la opción de primera línea para tratar la ansiedad.

Sus beneficios están muy bien documentados, y hasta puede llevarse a cabo de manera online.

¿La mejor parte?

Es tan maleable gracias a que aporta información al paciente para que entienda lo que le sucede.

Otro tipo de terapias también logran ser efectivos.

– Cambios de Hábitos

Otros métodos que involucran cambios de hábitos pueden ayudar a minimizar los síntomas de manera muy efectiva acoplandolos con la terapia.

Muchas de estas soluciones son bien conocidas pero nadie las lleva a cabo.

La aromaterapia, la meditación, hacer actividad física, practicar técnicas de relajación (como la Relajación Muscular Progresiva de Jackobson), todos son muy efectivos para reducir nervios y malestar del cuadro ansioso.

También se tiene en cuenta regularizar patrones de sueño, y mejorar la alimentación.

 

Y así voy concluyendo este artículo. Tengo que decir que me encantó haber podido escribir este post tan amplio.

Gran parte de lo que expresé conlleva muchas de mis experiencias personales lidiando con la ansiedad. Es un honor para mí poder compartirlas con ustedes.

 

Comenten sus experiencias también, que me gustaría poder escucharlas. Y no se olviden de compartir si les gustó.

¡Espero que este pequeño mensaje les ayude en los próximos cambios! A disfrutar del resto del año y ante cualquier duda, no tenga miedo y consulte a su profesional de confianza.

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