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La “dieta flexitariana” es el nuevo estilo de vida entre ciertos vegetarianos al referirse a los individuos que tienen una dieta (menos estricta) y que suelen permitirse comer menús con carne. Estas personas nunca terminan de ser aceptadas o bien vistas. Nunca son lo suficientemente “estrictos” con sus dietas según los vegetarianos. Y tampoco son “libres” según los omnívoros, quienes comen carnes regularmente.

¿Qué es la Dieta Flexitariana y quiénes son los flexitarianos?

Esta definición emergió recientemente entre los sectores científicos y públicos. En 2014 fue agregado al Oxford English Dictionary, como un acrónimo de “flexible” y “vegetariano”. Hace referencia particularmente al individuo que sigue una dieta primaria no estrictamente vegetariana. Ocasionalmente puede comer carne, pollo o pescado. A pesar de las demandas globales por la carne, parece que ahora hay un número creciente de consumidores que siguen dietas flexitarianas que se abstienen de comer carne regularmente.

La mayoría de los consumidores se pueden agrupar en:

  • Consumidores de carne.
  • Evitadores de carne.
  • Reductores de carne.

Hay una tendencia creciente hacia las dietas flexibles. Actualmente muestra como cada vez más gente opta por ser “reductores de carne”. Deciden comer carne dentro de las comidas sólo en algunos días de la semana. Así a estas personas se les suele llamar semi-vegetarianos ya que siguen dietas semi-vegetarianas.

¿Por qué ser flexitariano?

Como los estudios e investigaciones han ignorado los flexitarianos, o los han incluido con otros omnívoros que no restringen su ingesta de carne, aún no está claro qué factores motivan su ingesta de alimentos.

Quien sigue una dieta flexitariana parece reconocer el hecho de que la carne es una fuente importante de proteínas, grasas y micronutrientes, pero también considera los aspectos éticos, como la necesidad de evitar la explotación y mejorar el bienestar de los animales. Nunca deja de lado las evidencias que existen sobre el efecto dañino a largo plazo del consumo de carnes rojas, más puntualmente las procesadas. Estas aumentarían el riesgo a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II, de mortalida y ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de colon.

Los semi-vegetarianos y los flexitarianos se diferencian de manera marcada de los veganos, lacto-ovo-vegetarianos y omnívoros en sus motivaciones y en las implicaciones de salud positivas y negativas que están asociados a los patrones dietéticos que limitan la ingesta de carne. Así, es importante considerar a los flexitarianos como un grupo separado de consumidores. Suelen ser tan diferentes de los comedores de carne a tiempo completo como lo son diferentes de los vegetarianos en su moral y en los aspectos de la salud y comportamientos.

Datos reales:

Una encuesta de actitudes sociales llevada a cabo por la británica NatCen encontró que el 29% de las personas en Gran Bretaña han disminuído la cantidad de carne que comieron en los últimos 12 meses. La definición de reductores de carne incluyó reducciones en todas las carnes, excepto pescado. En particular, las mujeres (34%) tenían más probabilidades de reducir su ingesta de carne.

De manera similar, el 39% de los que tenían entre 65 y 79 años habían reducido su ingesta de carne roja en comparación con el 19% de los que tenían entre 18 y 24 años. El informe también mostró que los hombres (23%) estaban cambiando y reduciendo su ingesta de carne. Más de la mitad (58%) mencionó razones de salud junto con ahorrar dinero, preocupaciones sobre el bienestar animal y seguridad alimentaria.

¿Cómo comen carne y pretenden cuidar su salud?

Típicamente, la dieta flexitariana se diferencia de las vegetarianas y de las de los consumidores de carne a tiempo completo, en el grado en que respaldan los efectos sobre la salud y cuestiones relacionadas con el bienestar humano y animal. Estas dietas se han presentado como una alternativa para abordar las preocupaciones sobre la salud y el medio ambiente sin dejar de comer carne del todo. Aunque la carne está a menudo asociada con el placer y los valores culturales y socio-económicos, hay pruebas que sugieren que la producción excesiva y el consumo de carne puede estar afectando adversamente al bienestar de la humanidad y el medio ambiente.

Poco se conoce sobre los efectos indirectos del procesamiento de la carne sobre nuestra salud. Actividades industriales como el uso generalizado de antibióticos, la propagación de patógenos y emisiones de gases de efecto invernadero se incluyen en una larga lista. Esta incertidumbre causa preocupación sobre la sostenibilidad del consumo de carne.

También se empezó a creer que la carne no puede estar otorgando tantos beneficios a la salud. Varias investigaciones recientes han demostrado que problemas como enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2, obesidad o disminución del nivel basal energético están relacionados con la ingesta de carne. De hecho, para los flexitarianos la opción de reducir la carne, en lugar de quitarla completamente, es un compromiso práctico entre sostenibilidad ambiental y salud personal .

Puntos negativos de la dieta flexitariana

Los que siguen dietas veganas o vegetarianas bien planificadas por lo general, consumen alimentos bajos en grasas saturadas y altos en fibra, que contribuyen al control del peso. Es importante señalar, sin embargo, que a diferencia de muchos flexitarianos, los veganos y vegetarianos no siguen la misma línea de pensamiento. Suelen estar motivados más por el control de peso que por otros factores como el medio ambiente. Si bien en general se creía que los hábitos alimenticios flexibles y semi-vegetarianos pueden estar motivados por las mismas preocupaciones, hay evidencia de que el control de peso también puede ser una preocupación para algunas personas dentro de este grupo.

Es importante para futuras investigaciones que estos individuos se diferencien dentro de subgrupos. También es importante considerar cómo las motivaciones para la restricción de la carne cambian con el tiempo. Esto se ve muy bien en las motivaciones de los vegetarianos para limitar el consumo de carne. No son para nada estáticas, sino que cambian y evolucionan.

Una vez haya una mejor comprensión de las motivaciones relacionadas a la dieta flexitariana y en qué situaciones esta dieta se asocia con comportamientos de alimentación restringidos y desordenados, podremos desarrollar enfoques más a medida para identificar y ayudar a aquellos que enmascaran su alimentación inadaptada.

Y nunca dude en consultar a su médico y al nutricionista si desea hacer algún cambio en su dieta.

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